En la casa, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI, cuentan los aldeanos que antiguamente vivieron monjes.

Durante el año 2004 fué rehabilitada con materiales tradicionales, respetando su carácter y el de su entorno.

Dentro de la finca, se conserva una pequeña iglesia románica del siglo XII. La única de cataluña consagrada a San Jordi.